Secretos del Mercedes-AMG E 63 S 4Matic+ de 605 CV

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En el pasado jamas la marca de la estrella ha ofrecido un Clase E tan potente como el que presenta, además, un lanzamiento de dos modelos: el Mercedes-AMG E 63 4Matic + y el Mercedes-AMG E 63 S 4Matic+. De hecho, en toda su gama de turismos de producción, solamente el Mercedes S 65 AMG y los Maybach 57 y 62 S han gozado, gracias a sus V12 de motores más potentes a lo largo de la historia de la marca a tenor de sus evoluciones entre 612 y 630 CV.

Ambos modelos comparten motor, un poderoso V8 de doble turbo de 4 litros —con sus dos turbos situados en el hueco de la V—, la diferencia radica en que cada uno dispone de potencias diferentes: 571 CV para uno, 612 para el que incorpora en su denominación la S: Mercedes-AMG E 63 S 4Matic+.  Así, este propulsor se proclama el más potente jamás montado en un Clase E e, incluso, amplia la brecha con las berlinas más deportivas de sus rivales directos, Audi y BMW: el Audi RS6 Avant aporta, en su versión Performance, 605 CV por los 560 de los Audi RS6 sin ese paquete; mientras que el más potente de los BMW M5, el 35 aniversario, se quedó en 600 CV, cuando de serie cuenta con 560 CV.

Personalización

La personalización de las capacidades del Mercedes-AMG E 63 4Matic + se logra a través de cuatro programas (Comfort, Sport, Sport Plus e Individual) que ajustan la respuesta del motor, transmisión, suspensión —muelles neumáticos y amortiguadores regulables—, dirección —de asistencia sensible a la velocidad—, control de estabilidad y tracción total. Existe también la posibilidad de elegir una función de arranque deportivo, un «launch control» simplificado: exige, exclusivamente, mientras que aceleramos a fondo con un pie y acelerar a fondo con el otro.

Como es obvio, tanto en el interior —volante, asientos deportivos, salpicadero incluso con un reloj IWC…— como en la carrocería de los Mercedes-AMG E 63 4Matic + abundan los detalles para dejar claro el músculo del que dispone bajo el capó, de modo que, por primera vez en una berlina AMG, el capó apuesta por un estilo diferenciador respecto a otros Clase E. Otro tanto ocurre con la parrilla o la zona inferior del parachoques que, más allá de una aportación estética, tienen una función clave para dirigir el aire hacia los radiadores y la zona de las ruedas. De serie, las llantas son de 19” en la versión de 571 CV, con 9,5” de anchura delante y 10 detrás pues mientras que las primeras llevan neumáticos 265/35 ZR19 las segundas utilizan unos 295/30 ZR19. En el caso del Mercedes-AMG E 63 S 4Matic +, que lleva llantas de 20”, se usan 265/35 ZR20 y 295/30 ZR20.

Los frenos emplean discos ventilados y perforados de 360 mm de diámetro en las cuatro ruedas, pero con pinzas de seis pistones delante y uno atrás que, en el caso del Mercedes-AMG E 63 S 4Matic + pasan a ser de 390 mm. Lógicamente, existe la posibilidad de que sean cerámicos, con 402 y 360 mm, delante y detrás, respectivamente.

Una aceleración fabulosa en el Mercedes-AMG 63 S 4Matic+

Con una aceleración de 0 a 100 km/h de 3,4 segundos en el caso de la versión Mercedes-AMG E 63 S 4Matic y 3,5 en la delMercedes-AMG E 63 4Matic +, esta berlina se convierte en la primera que tan holgadamente baja de los 4 segundos —el Audi RS6 más potente, 3,7 segundos— e, incluso, rebaja una o dos décimas, según la versión, al ya rapidísimo Mercedes-AMG CLS 63 con el mismo 4.0 V8, pero en versión de 557 CV.

Entre las medidas que hacen especiales a los motores de estos Mercedes-AMG E 63 4Matic + está el AMG Cylinder Management, un sistema que, por primera vez, se utilizó en el Mercedes SLK 55 consiguiendo rebajar notablemente el consumo de un deportivo. En estos Clase E permite desconectar, con carga parcial y entre 1.000 y 3.250 rpm, cuatro de los ocho cilindros —los de las posiciones dos, tres, cinco y ocho— reduciendo el gasto de gasolina que queda en una media homologada de 8,9 l/100 km, el equivalente a 203 g/km de CO2. El AMG Cylinder Management funciona gracias al trabajo sobre las válvulas de admisión y escape, algo posible puesto que el V8 cuenta con el sistema Camtronic, capaz de regular la alzada de las válvulas, semejante al que tienen los motores de cuatro cilindros de Mercedes.

Una caja de nueve velocidades

La transmisión de tanto empuje proveniente de este V8 —el par que desarrollan estos motores merece mención aparte: 76,5 mkg en el caso de la variante menos potente, 86,7 en de la de mayor caballaje— se hace a través de una caja AMG Speedshift MCT de nueve velocidades, una caja de cambios semejante a la que usan los AMG GT y AMG GT S con doble embrague y que se combina con un embrague adicional, en seco, que trabaja en las arrancadas. Junto a la tracción total 4Matic, capaz de variar la distribución de modo totalmente variable entre los dos ejes —hasta ahora, se daba preeminencia al eje trasero— ese cambio es otro de los elementos esenciales para conseguir tiempos de respuesta tan rápidos. Una tracción administrada por un embrague electromecánico. Además, como ocurre en los AMG GT, mientras que el Mercedes-AMG E 63 4Matic + recurre a un diferencial de deslizamiento limitado en el eje trasero de tipo mecánico, en la versión Mercedes-AMG E 63 S 4Matic+ éste está regulado electrónicamente, de modo que su gestión puede realizar una variación del bloqueo en aceleración y retención, favoreciéndose el paso por curva.

En todo caso, el Mercedes-AMG E 63 S 4Matic+ cuenta con un modo especial de tracción, el Drift —derrape—, seleccionable a través de las levas del cambio y en el que el ESP queda desactivado totalmente —puede desconectarse en tres etapas— y toda la fuerza del motor llega a las ruedas traseras, de modo que se convierte en un coche puramente de propulsión.

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